Between gridlock traffic, unreasonable customers, inflation and the continuing challenges posed by Covid-19, NYC’s professional drivers struggling to make ends meet have to make the most of every ride. A little preparation before each shift can help increase efficiency and a greater focus on customer service often translates into bigger gratuities – and together, these things can make a real difference, without much in the way of additional effort.

For better or worse, the job of a TLC-licensed driver can be more than just getting someone safely from point A to point B. It can also be part concierge, part bellhop, part customer service specialist… and occasionally part amateur psychologist. Your next customer could be angry, sad, anxiety-ridden, confused, or even unscrupulous, and there’s no real way to control that. But a little preparation and patience can go a long way toward helping drivers get properly rewarded for what I consider one of the most difficult and important jobs anyone can perform.

The good news: Tourism is rebounding, more live events are being scheduled, once-shuttered venues are reopening, and people are returning to work at their offices. The bad news: All of this means more traffic, which invariably results in more impatient customers and fewer opportunities to perform rides.

For obvious reasons, it’s essential to treat EVERY customer with respect and patience, even ones you suspect may not tip you when the ride is completed. And the fact is, you never really know who you’re transporting. That half-drunk hippie in the tie-dye shirt could be your biggest tip of the day and that impeccably-dressed executive could stiff you for no good reason, other than the fact he’s a cheapskate.

Some customers want to chat and some want to be left alone, and the most successful drivers have a 6thsense for these things. But even if this is not your strong suit, the best advice I can offer is: listen more than you speak and be ready to answer questions that show you know YOUR CITY – including what’s going on, where the action is, and the most efficient ways to reach those destinations.

A recent Crain’s New York Business article showed a growing optimism among City leaders as tourism is returning faster than anticipated in NYC, in large part due to a spike in business travel. Hotel occupancy is reportedly at 90% on weekdays, a sign people are likely in town for work, or longer stays. An NYC Travel and Tourism Outlook report forecasted 63.7 million tourists by the end of 2023.

With this in mind, the second best piece of advice I can offer is: Stay current on what’s going in NYC, including important events and highly-rated shows and venues – whether your customers are traveling with their family, with a partner, or even if they are looking for (safe, legal) “adult” entertainment.

The third best piece of advice I can offer is: Be prepared for emergencies and unexpected changes to traffic patterns. Knowing what’s going on and when not only helps you better serve your customers, it helps you avoid excess traffic and areas suddenly closed to cars… a growing concern for NYC drivers.

At a June event called “Accelerating NYC’s Tourism Recovery,” panelists agreed that “reshaping the city’s narratives” and ensuring cleaner, safer public spaces are essential to keeping the City’s momentum going. Panelists said they hoped to see more cultural and music events inspired by popular jazz festivals in other cities and discussed the importance of creating “experiences where visitors can essentially travel the globe just by coming to New York and experiencing its diverse culture.”

Of course, obstacles remain – including worrisome stories about crime and violence, which has discouraged tourists from neighboring states who patronized attractions, hotels and restaurants during the early part of the city’s recovery, when business travel waned and international travel was stopped altogether. But these challenges are slowly being overcome, and as that happens, I hope NYC’s professional drivers are able to regain some of the ground they lost financially these past few years.

The City’s professional drivers are truly unsung heroes, who deserve better. They provide essential services and their efforts continue to play a huge role in getting NYC back on track. They deserve, not just more credit for their hard work, but also more in the way of compensation. It is my hope they’ll be able to tilt the scales in their favor by doing a little homework each day before their shift and focusing on customer service, even when the customer may not deserve it.

Enfocarse en la atención al cliente ayudará a aumentar las ganancias mientras el turismo alcanza su punto máximo y los trabajadores vuelven a las oficinas

Entre los embotellamientos, los clientes discutidores, la inflación y los retos constantes que plantea el Covid-19, los conductores profesionales de la ciudad Nueva York luchan para llegar a fin de mes con lo que ganan y aprovechar al máximo cada viaje. Un poco de preparación antes de cada turno puede ayudar a aumentar la eficiencia, y enfocarse más en la atención al cliente, muchas veces se convierte en mejores propinas. Juntas, estas acciones pueden hacer una gran diferencia, sin necesitar mucho esfuerzo adicional.

Para bien o para mal, el trabajo de un conductor con licencia TLC puede implicar no solo trasladar a alguien del punto A al punto B de manera segura. También, puede implicar cumplir un poco las tareas de un conserje, un empleado de hotel, un especialista en atención al cliente… y, a veces, hasta de un psicólogo aficionado. Su próximo cliente podría estar enojado, triste, ansioso, confundido o incluso ser inescrupuloso, y no hay manera de controlar esto. Sin embargo, un poco de preparación y paciencia pueden contribuir a ayudar a los conductores a obtener recompensas justas por lo que considero que es uno de los trabajos más difíciles e importantes que alguien puede realizar.

Las buenas noticias: el turismo se está recuperando, se están programando más eventos en vivo, se están reabriendo los locales que antes estaban cerrados y la gente está volviendo a trabajar en las oficinas. Las malas noticias: todo esto genera más tráfico, lo que siempre implica más clientes impacientes y menos oportunidades de realizar viajes.

Por razones obvias, es esencial tratar a TODOS los clientes con respeto y paciencia, inclusive a aquellos que sospecha que no le dejarán propina cuando termine el viaje. La verdad es que uno nunca sabe realmente a quién transporta. Ese hippie medio borracho con una remera teñida podría darle su mejor propina del día y ese ejecutivo vestido de forma elegante podría no darle propina simplemente porque es un tacaño.

Algunos clientes quieren charlar y otros quieren estar en silencio, y los conductores más exitosos tienen un sexto sentido para saberlo. Pero incluso si este no es su fuerte, el mejor consejo que puedo darle es: escuche más y hable menos y prepárese para responder preguntas que demuestren que usted conoce SU CIUDAD, como lo que está pasando, dónde está lo bueno y las formas más eficientes de llegar a esos destinos.

Un reciente artículo de Crain’s New York Business mostraba un creciente optimismo entre los guías de la ciudad, ya que el turismo en Nueva York está volviendo más rápido de lo pensado, en gran parte gracias al aumento de los viajes de negocios. La ocupación hotelera es del 90 % de lunes a viernes, lo que indica que la gente está en la ciudad por motivos de trabajo o para estadías más largas. Un informe sobre las perspectivas de los viajes y el turismo en la ciudad de Nueva York preveía 63,7 millones de turistas para finales de 2023.

Considerando esto, el segundo mejor consejo que puedo darle es: manténgase al día sobre lo que ocurre en la ciudad de Nueva York, como los eventos importantes, los espectáculos y locales más calificados, tanto si sus clientes viajan con su familia, con su pareja o incluso si buscan entretenimiento “para adultos” (seguro y legal).

El tercer mejor consejo que puedo darle es: esté preparado para emergencias y cambios inesperados en los patrones del tráfico. Saber qué ocurre y cuándo no solo le ayuda a brindar un mejor servicio a sus clientes, sino que lo ayuda a evitar el exceso de tráfico y las zonas cerradas a los autos de forma repentina… una preocupación creciente para los conductores de la ciudad de Nueva York.

En un evento llevado a cabo en junio llamado “Acelerando la recuperación turística de la ciudad de Nueva York”, los panelistas coincidieron en que “remodelar la narrativa de la ciudad” y garantizar espacios públicos más limpios y seguros es esencial para mantener el impulso de la ciudad. Los panelistas afirmaron que esperaban ver más eventos culturales y de música inspirados en los populares festivales de jazz de otras ciudades y debatieron sobre la importancia de crear “experiencias en las que los visitantes puedan básicamente viajar por el mundo con solo venir a Nueva York y experimentar su cultura tan diversa”.

Por supuesto, sigue habiendo obstáculos, como las preocupantes historias de delincuencia y violencia, que han desalentado a los turistas de los estados vecinos que frecuentaban las atracciones, los hoteles y los restaurantes durante la primera parte de la recuperación de la ciudad, cuando los viajes de negocios disminuyeron y los viajes internacionales se cancelaron completamente. Pero estos desafíos se están superando poco a poco, y mientras esto sucede, espero que los conductores profesionales de la ciudad de Nueva York sean capaces de recuperar parte del terreno financiero que han perdido en estos últimos años.

Los conductores profesionales de la ciudad son verdaderos héroes desconocidos, que se merecen que les vaya mejor. Ofrecen servicios esenciales y sus esfuerzos siguen desempeñando un enorme papel en la recuperación de la ciudad de Nueva York. Merecen no solo un mayor reconocimiento por su duro trabajo, sino también una mayor compensación. Espero que sean capaces de inclinar la balanza a su favor al poner de su parte todos los días antes de sus turnos y se enfoquen en la atención al cliente, incluso cuando este no la merezca.