Giraffe protest in front of the USA capitol in Washington holding sign sayingParis Agreement on climate change

President-elect Joe Biden has signaled he intends to rejoin the Paris Agreement, a global climate pact negotiated by 196 countries during a United Nations conference in Paris in December 2015. The agreement went into effect on Nov. 4, 2016.

The decision to re-enter the landmark agreement – which calls on participating countries to undertake ambitious efforts to combat climate change – is expected to affect the wider travel industry, which is currently considered a major contributor to global warming.

The Paris Agreement seeks to limit global warming to below 3.6 degrees Fahrenheit (2 C) above pre-industrial levels and to pursue efforts to limit the increase to 2.7 degrees Fahrenheit (1.5 C), to help reduce the risks and impacts of climate change.

In 2017, President Donald Trump said the U.S. would exit the agreement at the earliest effective date, which was Nov. 4, 2020. Trump called the agreement “an unfair burden on the U.S.,” saying it did little to halt climate change-causing emissions from other countries.

Tightening Down on Policies

Aviation is regarded as harmful to the environment. “Premium cabins,” in particular, have been under fire due to the amount of space they take up on planes.

“If global aviation was a country, it would rank in the top 10 for greenhouse gas emissions,” the European Union noted.

In recent years, the Paris Agreement has spurred many organizations to become greener, with its science-based targets providing a tangible way for them to gauge how quickly they need to reduce their carbon dioxide and greenhouse gas emissions.

“This is the only sensible way that businesses can align their reduction targets, across all of their emissions reporting, including business travel, if we are to limit global warming,” said Helen Hodgkinson of corporate travel consultancy, Festive Road. “Unless it links back to the Paris Agreement, and science-based targets, then while it may be an admirable reduction target it may not be enough. The challenge is getting everyone to commit to this.”

Many organizations already benchmark their travel programs against the agreement. The Bank of England has said it is on track to meet the 2020 carbon reduction target it set in 2016 and is now setting its next target to 2030, in line with the aims of the Paris Agreement. Other companies – like Rolls Royce, Ford, Tetrapak, and Paypal – are also applying targets within their corporate strategy to be consistent with limiting global warming to the agreement’s objectives.

Hanging in the Balance

The U.S.’s return to the agreement sends a message to other countries, and organizations, that climate action must be a priority.

“Without the U.S.’s involvement, it would have given cover to big fossil fuel producers, such as Brazil, Saudi Arabia, and Australia, to do nothing,” said Andrew Perolls, CEO of consultancy Greengage Solutions. “It would have given others, such as India, a reason not to do more. More pressure would have been placed onto Europe to shoulder diplomatic leadership.”

The U.S. accounts for 13% of global greenhouse gas emissions, behind only China, with 26% of emissions. China has pledged to be carbon neutral by 2060. The UK has also set a similar target for 2050.

Emerging from the pandemic, many organizations are expected to find that alignment more attainable, considering the pandemic-induced reductions in travel we are already seeing. As part of supply chain management, companies are increasingly requiring their suppliers to provide evidence of “green” credentials, processes, and accreditation – and sustainability practice is an increasingly significant requirement of corporate travel.

Hitting Targets

According to Perolls, one of the simplest ways to reduce carbon dioxide emissions on air travel is by switching away from business class. Meanwhile, more rigorous travel policies and authorization processes, prompted by the coronavirus, could remain in place even after a vaccine is found, with travelers required to provide a statement of value before booking international travel.

Companies that rely on carbon offsetting may need to re-think their programs since a flight emits carbon dioxide immediately into the atmosphere while planting a tree can take many years to absorb an equivalent amount.

While the Paris Agreement is a high-profile, internationally-backed initiative that is underpinning the growing momentum at a corporate level to travel sustainably, there are other catalysts for change.

“All our global prospects and customers have asked us about corporate social responsibility, and our responsible business commitments, in recent RFPs,” explained Richard Johnson, senior director of CWT’s Solutions Group.

The amount of travel an organization does, “will likely be influenced by a few factors, such as the extent to which business travel is fundamental to an organization’s ability to conduct its business, the opportunity to travel using equivalent, lower-carbon alternatives – which wouldn’t necessarily mean volumes need to reduce, but rather evolve – and the desire to balance employee well-being and productivity with climate protection and the influence this may have on travel policies.”

Source: Skift

La tentativa de Biden de regresar al Acuerdo de París podría afectar los viajes

El presidente electo Joe Biden señaló su intención de reincorporarse al Acuerdo de París, un pacto climático global acordado por 196 países durante una conferencia de las Naciones Unidas que tuvo lugar en París en diciembre de 2015. El acuerdo entró en vigencia el 4 de noviembre de 2016.

Se prevé que la decisión de reingresar al histórico acuerdo, que exhorta a los países participantes a realizar esfuerzos enérgicos para combatir el cambio climático, afectará a la industria de viajes en general, considerada actualmente como una de las principales responsables del calentamiento global.

El Acuerdo de París busca limitar el calentamiento global a menos de 3.6 oFahrenheit (2 oC) por encima de los niveles preindustriales y realizar esfuerzos para limitar el aumento a 2.7 oFahrenheit (1.5 oC), para ayudar a reducir los riesgos e impactos del cambio climático.

En 2017, el presidente Donald Trump comunicó que Estados Unidos abandonaría el acuerdo en su primera fecha de entrada en vigencia, el 4 de noviembre de 2020. Trump calificó el acuerdo como “una carga injusta para los Estados Unidos”, y argumentó que hizo poco para detener las emisiones responsables del cambio climático en otros países.

Fortalecimiento de las políticas

La aviación se considera perjudicial para el medioambiente. Las “cabinas premium”, en particular, han sido objeto de críticas debido a la cantidad de espacio que ocupan en los aviones.

La Unión Europea señalo que “Si la aviación mundial fuera un país, se ubicaría entre los 10 primeros en emisiones de gases de efecto invernadero”.

En los últimos años, el Acuerdo de París ha impulsado a muchas organizaciones a hacerse más ecológicas, y sus objetivos basados en la ciencia les proporcionan una forma tangible de medir la rapidez con la que necesitan reducir sus emisiones de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero.

“Esta es la única forma sensata en que las empresas pueden alinear sus objetivos de reducción, en todos sus informes de emisiones, incluidos los viajes de negocios, si queremos limitar el calentamiento global”, aseguró Helen Hodgkinson, de la consultora de viajes corporativos Festive Road. “A menos que se vincule con el Acuerdo de París y los objetivos basados en la ciencia, si bien puede haber un objetivo de reducción admirable, quizá no sea suficiente. El desafío es lograr que todos se comprometan con esto”.

Muchas organizaciones ya comparan sus programas de viajes con el acuerdo. El Banco de Inglaterra manifestó estar en camino de cumplir con el objetivo de reducción de carbono para 2020 que estableció en 2016 y ahora va a fijar su próximo objetivo para 2030, conforme a los objetivos del Acuerdo de París. Otras empresas, como Rolls Royce, Ford, Tetrapak y Paypal, también están aplicando objetivos dentro de su estrategia corporativa para ser consistentes en limitar el calentamiento global a los objetivos del acuerdo.

Estamos en una situación precaria

El regreso de Estados Unidos al acuerdo envía un mensaje a otros países y organizaciones de que la acción climática debe ser una prioridad.

“Sin la participación de Estados Unidos, se habría dado un pretexto a los grandes productores de combustibles fósiles, como Brasil, Arabia Saudita y Australia, para no hacer nada”, sostuvo Andrew Perolls, director ejecutivo de la consultora Greengage Solutions. “Se habría dado a otros, como India, una razón para no hacer más. Se habría ejercido más presión sobre Europa para que asuma el liderazgo diplomático”.

Estados Unidos es responsable del 13 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, solo detrás de China, con el 26 % de las emisiones. China se ha comprometido a ser neutra en emisiones de carbono para 2060. El Reino Unido también ha fijado un objetivo similar para 2050.

Al salir de la pandemia, se espera que muchas organizaciones encuentren más posible esa convergencia, tomando en cuenta la reducción de los viajes inducida por la pandemia que ya se aprecia. Como parte de la gestión de la cadena de suministro, las empresas exigen cada vez más a sus proveedores que presenten pruebas de credenciales, procesos y acreditación “ecológicos”, y la práctica de la sostenibilidad es un requisito cada vez más importante de los viajes corporativos.

Alcanzar los objetivos

Según Perolls, una de las formas más sencillas de reducir las emisiones de dióxido de carbono en los viajes aéreos es alejarse de la clase ejecutiva. Mientras tanto, es posible que las políticas de viaje y los procesos de autorización más rigurosos provocados por el coronavirus se mantengan incluso después de que se encuentre una vacuna, y que los viajeros tengan que proporcionar una declaración de valor antes de reservar un viaje internacional.

Las empresas que dependen de la compensación de carbono quizá deban reconsiderar sus programas, ya que un vuelo emite dióxido de carbono a la atmósfera de manera inmediata, en tanto que plantar un árbol puede tardar muchos años en absorber una cantidad equivalente.

Si bien el Acuerdo de París es una iniciativa de alto perfil con apoyo internacional que respalda el creciente impulso a nivel corporativo para viajar de manera sostenible, existen otros catalizadores para el cambio.

“Todos nuestros clientes y posibles clientes globales nos han preguntado acerca de la responsabilidad social corporativa y de nuestros compromisos comerciales responsables en solicitudes de propuestas recientes”, explicó Richard Johnson, director sénior del Grupo de Soluciones de CWT.

La cantidad de viajes que realice una organización “probablemente se vea influenciada por algunos factores, por ejemplo, hasta qué punto los viajes de negocios son fundamentales para desarrollar sus actividades, la oportunidad de viajar utilizando alternativas equivalentes con bajas emisiones de carbono, lo que no necesariamente implicaría una reducción, sino más bien una evolución de los volúmenes, y el deseo de equilibrar el bienestar y la productividad de los empleados con la protección del clima y la influencia que esto puede tener en las políticas de viajes”.

Fuente: Skift