The latest driver demonstration shut down traffic on the Brooklyn and Queensborough Bridges on September 17, even after lenders holding New York City taxi-medallion loans offered “pay holidays” and debt reductions for thousands of drivers, and the TLC has continued its efforts to advise struggling drivers – revealing the disturbing reality that much more may be needed to save an industry in collapse, after years of neglect, bad policies and the grim shadow cast over the city by the pandemic.

Investment firm Marblegate Asset Management is forgiving about $70 million (out of $215 million) in debt, attached to 483 medallions – half of which was “restructured” after the initial New York City COVID-19 shut-down. About 2,000 medallion-owner drivers were also given loan payment holidays for months.

Meanwhile, the New York City Taxi & Limousine Commission (TLC) has been offering guidance and assistance to drivers on everything from finances to mental health through its recently formed Driver Resource Center, although the agency admits, “The city is in crisis as a result of COVID-19,” and there is only so much it can do in its “current fiscal state.”

Industry groups representing, not just Yellow Cabs but all segments of the industry, participated in the bridge shutdown demonstration. Struggling medallion owners may have been the focus, but there was a broader message – that a massive industry is in great peril, and that the finances and of the health of hundreds of thousands of people are at risk.

City officials are saying that any further support and bailout money needs to come from the federal government and financial institutions, rather than local government agencies already facing budget cuts and potential layoffs. TLC Commissioner Aloysee Heredia Jarmoszuk told the media outlet, MarketWatch: “The city is obviously in a financial crisis. There’s not a current opportunity for a traditional bailout for medallion owners who are indebted to banks. It would require federal action and some regulation for banks that may have taken advantage of medallion owners who find themselves with higher interest and untenable loans.”

I don’t disagree with the chairwoman’s assessment, but I’m really hoping industry leaders can sit down with TLC commissioners, City Council members, and other experts to discuss the topic further, and perhaps determine how or even whether it’s possible to get more money out of the federal government at such a highly-politicized moment in our nation’s history.

On a final note, I wanted to address the TLC’s announcement that it will extend the pause on new For-Hire Vehicle licenses for another six months. Although it’s clear the city doesn’t need thousands of new drivers, I am hoping “restricted licenses” for traditional Livery and Black Car bases will be considered. There is no good reason to prevent a traditional base from adding, let’s say, a dozen new drivers to accommodate a new client’s needs, or risk losing an existing client because it is struggling to provide service during peak times.

Stay safe out there, everyone… and stay well… and PLEASE follow all COVID-19 safety and health-related protocols. Perhaps the biggest step the industry can take to help itself is, reassure the public that it is doing everything in its power to provide safe, clean, reliable transportation.

Los esfuerzos para salvar la industria son significativos, pero ¿son suficientes?

El 17 de septiembre, la última manifestación de conductores cerró el tránsito en los puentes de Brooklyn y Queensborough, incluso después de que los acreedores de préstamos para la compra de licencias de taxis de la ciudad de Nueva York ofrecieran “suspensiones de pago” y reducciones de deuda para miles de conductores, y de que la TLC brindara asesoramiento a los conductores que atraviesan dificultades. Esto revela una inquietante realidad: después de años de negligencia, malas políticas y con la oscura sombra que proyecta la pandemia sobre la ciudad, es posible que se requiera mucho más para salvar una industria en colapso.

La firma de inversiones Marblegate Asset Management condonó alrededor de $ 70 millones (de $ 215 millones) de deuda, correspondientes a 483 licencias, la mitad de las que fueron “reestructuradas” después del cierre inicial por COVID-19 en la ciudad de Nueva York.  A aproximadamente 2,000 conductores con licencias también se les otorgó la posibilidad de suspender los pagos de préstamos durante meses.

Mientras tanto, la Comisión de Taxis y Limusinas de la ciudad de Nueva York (TLC) ha ofrecido asistencia y orientación integral a los conductores en relación con diversos aspectos, desde las finanzas hasta la salud mental, a través de su Centro de Recursos para Conductores, formado recientemente. Pese a esto, la agencia admite que “la ciudad está en crisis como resultado de la COVID-19” y no hay mucho que pueda hacer en su “estado fiscal actual”.

Distintos grupos, que representan no solo a los taxis amarillos, sino a todos los segmentos de la industria, participaron en la manifestación del cierre del puente. Si bien la atención se centró en los propietarios de licencias que atraviesan dificultades, el mensaje era más amplio: una gran industria corre serio peligro, y las finanzas y la salud de cientos de miles de personas están en riesgo.

Los funcionarios de la ciudad expresaron que cualquier apoyo adicional y dinero de rescate debe provenir del gobierno federal y las instituciones financieras, y no de las agencias del gobierno local que ya enfrentan recortes presupuestarios y posibles despidos. La comisionada de la TLC, Aloysee Heredia Jarmoszuk, dijo al medio de comunicación MarketWatch: “La ciudad obviamente enfrenta una crisis financiera. Actualmente, no es posible implementar un rescate tradicional para los propietarios de licencias que están endeudados con los bancos. Requeriría una acción federal y regulaciones para los bancos que pueden haberse aprovechado de los propietarios de licencias que tienen los intereses más altos y préstamos insostenibles”.

Si bien estoy de acuerdo con la evaluación de la presidenta, espero que los líderes de la industria puedan sentarse con los comisionados de la TLC, los miembros del Concejo Municipal y otros expertos para discutir el tema más a fondo, y tal vez determinar cómo, o incluso si es posible, obtener más dinero del gobierno federal en un momento tan politizado en la historia de nuestra nación.

Para concluir, quería abordar el anuncio de la TLC que indica que extenderá la pausa en las nuevas licencias de vehículos de alquiler durante seis meses más. Aunque está claro que la ciudad no necesita miles de conductores nuevos, espero que se consideren las “licencias restringidas” para las bases tradicionales de Livery y Black Car. No hay razón alguna para evitar que una base tradicional incorpore una docena de conductores nuevos a fin de adaptarse a las necesidades de un nuevo cliente, en lugar de arriesgarse a perder un cliente actual por dificultades para brindar servicio durante las horas pico.

Actúen con prudencia y cuídense todos… y, POR FAVOR, sigan todos los protocolos relacionados con la salud y la seguridad frente a la COVID-19. Quizás el paso más grande que la industria puede dar para ayudarse a sí misma es asegurarle al público que hace todo lo posible para brindar un transporte seguro, limpio y confiable.