For-Hire Vehicle (FHV) and Taxi drivers in New York City have been struggling for years now, and the latest hit to their profitability has been the skyrocketing cost of fuel. Although gas prices seemed to level out by mid-March, they remain painfully high, devastating an already fragile industry.

While leisure travel has rebounded since the start of the pandemic, corporate travel continues to lag behind, an important source of work for FHV drivers. Many are afraid to raise their rates or add a fuel surcharge for fear of losing more customers. It’s a terrible position to be in, although there doesn’t seem to be a way around it in the near term.

Gas prices reached record-highs in March, jumping 60 cents per gallon in just a two-day period. This comes at a time when businesses are still trying to recover from a global pandemic, a period of historic inflation, and now global uncertainty. Economic pressures, including massive supply chain disruptions, have left businesses in the lurch – forcing many to pass along rising costs to their customers, the National Federation of Independent Businesses said in March.

The lobbying group reported that its Small Business Optimism Index, which is based on a monthly survey of business owners fell 1.4 points to 95.7 in February. The survey also found that a net 68% of owners, seasonally adjusted, increased their prices in the past 12 months – a four-year high.

“While most of the economy and some of the broad economic metrics have fully recovered, we know that a lot of small businesses have been left behind,” said Scott Anderson, the chief economist at Bank of the West.

“This is nothing compared to what the Ukrainian people are dealing with,” said Alan Szuter, co-owner of Wolf’s Ridge Brewing in Columbus, Ohio, another industry hard hit by fuel costs. “I know it’s going to impact our employees, it’ll impact our customers, it’ll impact our business, but nowhere to the extent the Ukrainian people are impacted. If this has the desired effect to shorten or mitigate what’s happening over there, it’s a cost worth bearing.”

Sources: NBC Connecticut, KTVZ

Los conductores de FHV y los taxistas se ven perjudicados por los precios elevados de la gasolina

Los conductores de vehículos de alquiler (FHV, por sus siglas en inglés) y de taxis de la ciudad de Nueva York llevan años luchando, y el último golpe a su rentabilidad ha sido el incremento del costo del combustible. Aunque los precios de la gasolina parecieron estabilizarse a mediados de marzo, siguen siendo sumamente elevados, arrasando con una industria que ya está frágil.

Si bien los viajes de placer se han reactivado desde el inicio de la pandemia, los viajes corporativos, que son una importante fuente de trabajo para los conductores de vehículos de alquiler, todavía permanecen rezagados. Muchos temen aumentar sus tarifas o añadir un recargo por combustible por miedo a perder más clientes. Es una situación terrible y no parece que haya una solución a corto plazo.

En marzo, los precios de la gasolina alcanzaron récords históricos tras aumentar 60 centavos por galón en solamente dos días. Esto se da en un momento en el que los negocios todavía están tratando de recuperarse de una pandemia, un periodo de inflación histórica, y actualmente la incertidumbre mundial. Las presiones económicas, incluidas las incansables interrupciones en la cadena de suministros, han dejado a los negocios desprotegidos y obligaron a muchos a trasladar el aumento de los costos a sus clientes, según manifestó en marzo la Federación Nacional de Negocios Independientes.

El grupo de presión informó que su Índice de Optimismo de las Pequeñas Empresas, que se basa en una encuesta mensual a los propietarios de empresas, cayó 1.4 puntos, hasta 95.7, en febrero. La encuesta también reveló que un 68 % neto de los propietarios, ajustado estacionalmente, aumentaron sus precios en los últimos 12 meses, lo que supone el nivel más alto de los últimos cuatro años.

“Aunque la mayor parte de la economía y parte de las métricas económicas generales se han recuperado por completo, sabemos que muchas pequeñas empresas no lo han logrado”, expresó Scott Anderson, economista jefe del Bank of the West.

“Esto no es nada en comparación con lo que está viviendo el pueblo ucraniano”, manifestó Alan Szuter, copropietario de Wolf’s Ridge Brewing en Columbus (Ohio), otra industria afectada por los elevados costos del combustible. “Sé que va a tener un impacto en nuestros empleados, en nuestros clientes y en nuestro negocio, pero nunca en la medida en la que afecta al pueblo ucraniano. Si esto tiene el objetivo de acortar o mitigar lo que está sucediendo allí, es un costo que vale la pena asumir”.

Fuentes: NBC Connecticut, KTVZ